Pasa del Estancamiento a la Acción

 

Pasa del Estancamiento a la Acción.

(5 Señales que no debes ignorar)



Un proceso de crecimiento personal.
Por Karina Ogaz


 Hay un momento en el camino del crecimiento personal que nadie te advierte.


    No es el inicio, donde todo es ilusión y energía. No es la meta, donde todo es celebración. Es el punto medio, ese lugar gris donde ya no eres la que eras, pero aún no eres la que quieres ser.

    Y ahí, en esa tierra de nadie, es donde te encuentras.

    Llevas meses o quizás años leyendo, aprendiendo, tomando muchos apuntes, también has hecho listas de hábitos, has meditado, has repetido afirmaciones. Y sabes lo que tienes que hacer, así como sabes lo que quieres cambiar. 

Y sin embargo… ¡no avanzas!.

        No es que no quieras, es que algo te frena. Y lo peor no es el freno en sí, lo peor es lo que empiezas a creer sobre ti misma:


"Quizás no tengo suficiente disciplina" 

"Quizás no estoy hecha para esto".

"Quizás todas las demás pueden, y yo soy la única que no"


        Y lo sé!, porque también estuve ahí. Y quiero decirte algo, que quizás creo que  necesitas escuchar;

"No es que no puedas, solo estás estancada. 

Y el estancamiento no es un fracaso, es un síntoma".


¡Y ese estancamiento tiene voz propia!


        Cuando estás estancada, tu mente no se queda callada. Te dice cosas todo el día, y la mayoría son mentiras disfrazadas de verdades.

  • Te dice que ya lo intentaste todo.
  • Te dice que para qué seguir.
  • Te dice que el cambio es para otros, no para ti.

       Pero si prestas atención, esa voz no es tuya. Es la voz del miedo, es la voz de la herida que no miraste, es la voz de la sobrecarga que no supiste nombrar.

         Y el estancamiento no es el enemigo, es solo un mensajero, que trae información sobre lo que está desalineado en tu vida.

         Suena como un mensaje incómodo, pero es el primer paso para salir.


No todo momento quieto es estancamiento


        Aquí hay una distinción que me tomó años entender, y es que hay una diferencia entre estar en pausa y estar estancada.

  • La pausa la eliges; es un respiro necesario, un momento para recargar, mirar el paisaje, y ajustar el rumbo. La pausa no duele, la pausa no viene con culpa.

  • El estancamiento, en cambio, no lo eliges, te pasa, llega como una niebla que no sabes cómo disipar. Y viene con una mochila pesada de culpa, frustración y vergüenza.

       La pregunta no es, ¿estás avanzando o no?. 

La pregunta es, ¿elegiste este momento o te pasó?.


Las 5 señales que ignoras (hasta que ya pesan).


El estancamiento no llega de golpe, llega despacio y al principio, apenas se nota;


- Primera señal: 

        Empiezas a consumir más contenido del que aplicas. Lees, escuchas, ves, pero no hay acción. El conocimiento se acumula como peso muerto, no como combustible.


- Segunda señal: 

        Empiezas y abandonas, una y otra vez. El lunes eres imparable, el miércoles ya no tanto y el viernes ni te acuerdas de lo que prometiste. Y el lunes siguiente vuelves a empezar. Ese péndulo agota más, que no empezar nada.


- Tercera señal: 

        Te comparas y te duele. Antes veías a otros avanzar y te inspirabas, ahora ves a otros avanzar y sientes un nudo en el estómago. No es envidia, es el espejo de tu propio freno.


- Cuarta señal: 

        Sabes lo que tienes que hacer, pero no lo haces y no es falta de información. Has leído sobre hábitos, disciplina, propósito. Sabes qué lo harías bien, ya que el conocimiento está. la ACCIÓN, no. 

        Esa grieta entre saber y hacer, ahí habita el estancamiento.


- Quinta señal:

    Estás cansada incluso sin haber hecho mucho. No es cansancio físico, es el agotamiento de estar siempre en modo debería. Debería estar más avanzada, debería haberlo logrado ya. Ese ruido mental consume más energía que cualquier tarea.


¿Sabes lo que esconde el estancamiento?.

(Detrás del estancamiento casi siempre hay algo que no quieres ver).


No es falta de disciplina. 

A veces es miedo al éxito. Miedo a lo que pasaría si realmente lograras lo que dices querer. Porque si lo logras, ya no tendrás excusas. Tendrás que sostenerlo.


No es falta de tiempo. 

A veces es sobrecarga silenciosa. Estás atrapada en la rueda del "debería" y no te has dado permiso para soltar lo que no es tuyo.


No es falta de capacidad.

 A veces son heridas viejas que te dijeron que no eras suficiente. Y aunque ya no las recuerdes conscientemente, tu cuerpo sí las recuerda. Y te frena para protegerte.


        El estancamiento no es un muro. Es una puerta que no has querido abrir porque del otro lado hay incomodidad. ¡Y la incomodidad asusta más que el fracaso!.

        Has probado todo lo que se dice para "salir del estancamiento", y la mayoría no funciona. No porque esté mal, si no porque ataca el síntoma, no la causa.


- Más motivación no funciona, cuando el freno es miedo.

- Más organización no funciona, cuando el freno es sobrecarga.

- Más información no funciona, cuando el freno es una herida que no sanaste.


Aunque déjame decirte que hay algo que si funciona (y no es lo que crees).

Lo que sí funciona:

· Mirar con honestidad, sentarte contigo misma y preguntar: ¿qué me está frenando de verdad? Sin juicio, solo curiosidad.

· Elegir una sola cosa, no un plan perfecto de 10 pasos. Una acción pequeña, algo que puedas hacer hoy. ¡Y hacerla!.

· Soltar la meta enorme, al menos por ahora. Cambiar "quiero ser una nueva persona" por "quiero hacer esto hoy bien hecho".

· Buscar a alguien que te vea. El estancamiento crece en soledad, una amiga, un coach, una comunidad. Alguien que te diga "te veo, no estás loca, sigue".


Un final que es un comienzo

       No sé dónde estás exactamente en tu proceso. No sé hace cuánto llevas sintiendo que no avanzas.

       Pero sí sé que llegaste hasta aquí. ¡Y eso ya es más de lo que crees!.

    El crecimiento personal no es una línea recta, es un espiral. A veces vuelves al mismo lugar, pero desde una altura distinta. El estancamiento no es el final del camino, es un giro inesperado y los giros, bien tomados, pueden llevarte a paisajes que no habías imaginado.



    ¿Qué es lo que no quieres ver, para salir del estancamiento? 

o más simple, 

¿que es lo que te frena hoy?



Karina Ogaz.


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